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Книга «Путешествие» (El Viaje) на испанском языке для начинающих (уровень А1-А2)

Адаптированная книга «Путешествие» (El Viaje) на испанском языке для начального уровня (А1-А2) – читать онлайн.

Книга «Путешествие» (El Viaje) написана «простым» языком (т.е. испанские диалоги адаптированы для начинающих). Кроме того, книга «Путешествие» (El Viaje) интересная (особенно для любителей путешествовать, узнавать что-то новое, знакомиться с разными странами и людьми).

Остальные книги (адаптированные для начинающих и обычные) вы найдёте в разделе «Книги на испанском». Для детей есть раздел «Сказки на испанском». Кроме того, есть раздел «Аудиокниги на испанском языке» (книга «Путешествие» (El Viaje) также есть в аудиоварианте, но будет выложена позже).

Тем, кто любит фильмы Испании и стран Латинской Америки, будет интересен раздел «Фильмы и мультфильмы на испанском языке».

Для тех, кто планирует изучать испанский не только самостоятельно, но и с преподавателем или носителем языка, есть информация на странице «Испанский по скайпу».

 

Теперь переходим к чтению адаптированной книги «Путешествие» (El Viaje) на испанском языке. На этой странице выложены первые несколько глав книги, а ссылка на продолжение будет в конце страницы.

 

El Viaje

 

1. Madrid. Puerta del Sol

 

Lunes. Nueve de la mañana.

En casa de Alba Sampedro... (...ring...ring...ring...)

 

Alba: -¿Si? ¿Quién es?

Isa: -¡Hola! Buenos días! ¿No trabajas hoy?

Alba: -¿Cómo? ¿Qué? (mira el calendario) ¡Ah, Isa! ¡Eres tú! ¡Estás en Madrid!

Isa: -Sí, hoy es lunes, 3 de septiembre. Ya no estamos de vacaciones y son las nueve de la mañana. Para tu información, somos compañeras de trabajo y, normalmente, desayunamos los lunes en «La Chula».

Alba: -Vale, vale, perdona. Sólo necesito cinco minutos. Hasta ahora.

Isa: -Bueno, hasta ahora.

 

En la Puerta del Sol hay una gran actividad. La gente tiene prisa. El sol brilla y el aire de la mañana es fresco. Alba compra una revista en el quiosco de Doña Josefa, una abuela andaluza muy comunicativa.

Alba: -Hola, buenos días. “El Mundo actual”, por favor.

Doña Josefa: -Aquí tienes, guapa. ¿Algo más?

Alba: -No, gracias, nada más.

Doña Josefa: -¿No quieres un boleto de “La Primitiva”?

Alba: -Bueno, sí. Uno, por favor. Siempre tengo suerte en septiembre.

Doña Josefa: -¡Ojo! “Afortunada en el juego, desafortunada en el amor”

Alba: -Doña Josefa, no soy supersticiosa y no tengo tiempo para el amor. ¿Cuánto es?

Doña Josefa: -Son cien pesetas (Alba paga).

Alba: -Gracias. ¡Hasta luego!

Doña Josefa: -¡Adiós! ¡Mucha suerte y... mucho amor!

 

Los churros del bar “La Chula” son famosos en Madrid. Isa y Alba, una rubia y otra morena, una baja y otra alta, una gallega y otra extremeña, son viejas colegas y buenas amigas. Para las dos, este local simple y vital es ideal para los lunes por la mañana.

 

Alba: -Buenos días.

Isa: -Una larga noche de verano, ¿eh?

Alba: -Isabel... mira. Tengo “El Mundo” en esta mano y la suerte en la otra.

Isa: -¡Ah! ¡La lotería Primitiva! ¡Genial! Mi número de la suerte es el veintiocho.

Alba: (marca con un bolígrafo los números en el boleto) -Yo quiero el treinta y tres, mi edad.

Isa: -Y también veintidós, el número de mi casa, y el tres, porque hoy es tres de septiembre, y...

Alba: -Y el siete, porque es mágico, y el uno, porque quiero.

Isa: -Bien. Ya somos millonarias. Entonces ya podemos desayunar, ¿no? Yo quiero un cortado.

Alba: -Sí, claro. Hoy pago yo. ¡Por favor, Jacinto! ¡Un café con leche, un cortado y churros! ¡Y dos zumos de naranja naturales!

Jacinto: -¡Marchando!

Isa: -¡Mmm! Primitiva, zumo de naranja... Un lunes extraordinario. ¿Qué tienes hoy?

Alba: -Un tema especial, “La Diada”: el 11 de septiembre es la Fiesta Nacional de Cataluña y quiero escribir un artículo interesante, un artículo genial, un artículo...

Isa: -Alba, tú y tu trabajo. ¿No podemos hablar de otros temas?

Alba: -¿Por ejemplo?

 

Por la calle, Isa habla y habla de sus vacaciones en los Pirineos, de las largas excursiones por las verdes montañas...

 

En la redacción de “El Universo”...  (...ring..ring...ring...)

 

Muñoz: -Alba, buenos días. Soy Muñoz. ¿Podemos hablar en mi oficina?

Alba: -¿Ahora? ¿Es necesario? Tengo mucho trabajo.

Muñoz: -Yo también. En veinte minutos. ¿Está bien?

Alba: -Vale, hasta ahora.

 

Veinte minutos después (...toc...toc...toc...)

 

Muñoz: -¡Adelante!

 

En la gran mesa de Muñoz hay millones de fotos, cartas, libros... El director vive y trabaja en un caos perfectamente organizado donde todo funciona, pero que sólo él entiende.

 

Alba: -Buenos días. ¿Qué tal?

Muñoz: -Bien, con miles de ideas... Alba, necesito su cooperación. Quisiera una persona con iniciativa y buenas ideas para una serie de reportajes sobre Latinoamérica, una persona libre para viajar sin problemas en los próximos días y estar allí hasta enero.

Alba: -¿A Latinoamérica? ¿Hasta enero? Pero... ¿y “La Diada”?

Muñoz: -Hay tiempo para todo. Primero “La Diada” y después Latinoamérica.

Alba: -Bien, pero ¿qué país?, ¿qué temas? Latinoamérica es enorme.

Muñoz: -Exacto. Ideal para usted.

Alba: -Necesito tiempo para pensar un poco...

Muñoz: -Entiendo... Tiene un minuto.

 

2. Así es la vida

Madrid, Plaza de Celenque, 8 de septiembre.

 

** Las cinco de la mañana es una hora mágica en esta ciudad de actividad constante. En su casa, sola, en silencio, con el aroma del café y la emoción del viaje, Alba tiene la sensación de ser una persona privilegiada. Despacio, prepara todo para ir a su pequeño pueblo, Pinofranqueado, a su casa. Es el cumpleaños de su madre. Toda la familia está en la fiesta, y también los viejos amigos. “Adiós, mamá. Me voy a América”: estas palabras no son el perfecto regalo de cumpleaños. Pero así es la vida.

A esta hora, la Plaza de Celenque, en el centro antiguo, está tranquila, sin gente y sin tráfico; sólo se oye el motor del coche de Alba.

 

Radio: 5 horas 30 minutos. Una hora menos en Canarios. Radio Nacional de España, Radio Cuatro. Buenos días, Madrid. Habla para ustedes Julia Botero en el programa “Los Locos de la Mañana”. La temperatura en la Comunidad de Madrid en este momento es de 10º en el centro de la ciudad, y de 5º en la Sierra. La situación es normal en las autovías M-30 y M-40. Atención, obras en las carreteras M-510, al Oeste, y en la N-1, al Norte, cerca de Colmenar.

Hola, locos. Gracias por estar con nosotros. En el estudio tenemos a dos personas muy diferentes, pero los dos viven y trabajan en esta loca ciudad a esta loca hora; los dos aman esta ciudad especial: antigua y moderna, pacífica y agresiva, cosmopolita y provinciana. Manolo Linares, 23 años, de Granada, disc jockey en la discoteca «El Sol», en la calle Jardines, y Rosa Pérez, 45 años, de Valencia, dependienta en el Minimercado 24 Horas de la calle Mayor.

El programa continúa. Alba mira fascinada los tonos verdes de La Casa de Campo una zona mucho más natural que su barrio. Enla radio, Manolo Linares, el disc jockey, comenta:

Manolo: -Yo vivo en Pozuelo de Alarcón, a unos 10 kilómetros del centro, una zona muy tranquila, una «ciudad-dormitorio»- No es muy bonita, no es muy divertida, pero es igual, ¿sabes? Yo trabajo toda la noche y sólo estoy en casa para dormir y, bueno, en el centro de Madrid no es posible dormir por las mañanas.

 

El problema no es nuevo para Alba: en el centro, dormir por la mañana es imposible por el tráfico y, por la noche, hay mucha gente que sale a tomar copas y a bailar. Pero una ciudad activa a todas horas también tiene su atractivo. Para Alba es sólo una questión de costumbre.

 

Alba llega a una gasolinera cerca de Aravaca. El señor que trabaja allí pregunta muy serio:

Señor: -¿Cuánto?

Alba: -Tres mil, por favor.

 

El programa de radio continúa muy interesante. Manolo y Rosa discuten sobre el gran problema del tráfico en Madrid. Rosa vive bastante cerca del centro y no tiene coche. Siempre toma los transportes públicos, como el metro y el autobús. La casa de Manolo está muy lejos de su trabajo y necesita el coche todos los días.

 

Rosa: -El centro de la ciudad ideal es totalmente peatonal. Mire, en Madrid hay más coches que habitantes. ¡Así no se puede vivir, hombre! Madrid necesita más zonas verdes y peatonales, menos coches y más transportes públicos.

Manolo: -Señora, por favor, eso es una utopía. El automóvil es fundamental en nuestra sociedad, es muy importante en nuestra economía. ¿Sabe usted cuántas personas trabajan en la Seat, en la Renault? Mire, las zonas verdes son muy bonitas, pero no se comen.

Rosa: -Pero... y la calidad de vida, ¿qué? ¿eh?

 

En la gasolinera, un joven rubio con barba y gafas hase autoestop. Lleva en la mano un papel grande con un texto en rojo: “A Cáceres”. “Tiene ojos de buena persona”, piensa Alba.

Alba: -¡Eh! Oye, yo voy en esa dirección. ¿Quieres...?

Joven: -¡Ah! ¡Genial! Muchas gracias.

(en el coche)

Alba: -Y... ¿de dónde eres? Por el acento no eres español, ¿verdad?

Joven: -No, soy alemán. Mi acento es horrible, ¿verdad?

Alba: -No, hombre, es muy gracioso y hablas bien español.

Joven: -No, no, hablo fatal. Quiero hacer un curso intensivo en Cáceres. ¿Y usted de dónde es?

Alba: -Por favor, puedes decir “tú”. No soy una abuela.

Joven: -Perdon...., ¿de dónde eres?

Alba: -Soy de Pinofranqueado, un pueblo pequeño al norte de Cáceres con un paisaje precioso, ¿sabes? Bueno, y hoy es el cumpleaños de mi madre y...

 

3. Pinofranqueado

En coche, dirección Las Hurdes, Extremadura. 8 de septiembre.

 

El pelo rizado de Alba brilla con el sol de la mañana. El autoestopista alemán duerme tranquilo debajo de su sombrero. Un joven simpático y original. No todos los días se conoce a un estudiante de medicina de -¿cómo se dice?- de... Leipzig, que quiere aprender español ¡en Extremadura! Alba mira debajo del sombrero del alemán.

 

Alba: -¡Hola! Ya estamos en Plasencia. ¿Qué tal la siesta?

Joven: -Oh, muy bien, gracias.

Alba: -Bueno... Tu autobús sale de esta plaza.

Joven: -¡Ah, vale!

Alba: -Bueno, gracias por la agradable compañía.

Joven: -Gracias por “la viaje”.

Alba: -El viaje.

Joven: -¡Ah! Claro, “el viaje”, gracias.

 

El alemán sale del coche. Los dos se miran con simpatía. Dos personas se conocen y toman rutas diferentes, porque la vida es así..., casi siempre.

 

Alba: -Oye, a propósito, ¿cómo te llamas?

Joven: -Günther.

Alba: -Hola, Günther. Adiós, Günther. Yo me llamo Alba.

Günther: -Mucho gusto. Adiós... y gracias.

 

Poco después, ya en la región extremeña de Las Hurdes, Alba puede ver allí lejos, en el valle verde, las casas con tejados grises de Pinofranqueado, su pueblo, y también la iglesia, los olivares y el río azul. Un pastor cruza tranquilo la carretera con sus ovejas. El perro mira a Alba con interés. Sólo se oye, muy lejos, un tractor que trabaja en los campos.

Alba deja el coche delante de la panadería de su padre. ¡Oh!, el olor del pan fresco.

 

Alba: -¡Papá! ¡Hola!

Padre: -¡Alba! Estás guapísima, hija. ¿Qué tal el viaje?

Alba: -Bien, muy bien.

Padre: -Sube y saluda a tu madre. Está con tus tías en la cocina. Creo que en este momento hablan de ti, ya sabes: que trabajas mucho, que no tienes novio, que comes poco...

 

Detrás de la puerta de la cocina, Alba oye unos segundos la conversación de su madre y de sus tías.

 

Madre (Charo): -Bueno, y creo que no tiene novio, y ya sabes que con treinta y tres años no es fácil. Yo no se, esta chica...

Tia: -Pero Charo, las chicas de hoy no son como las de tu época. Hoy no tienen tiempo para novios estables. Además, ella es una profesional y...

Madre: -Sí, pero...

Alba: -Pero también puedo trabajar y tener una familia, ¿verdad, mamá?

Madre: -¡Alba, hija! ¡Dame un beso!

Alba: -¡Mamá, muchas felicidades!

Madre: -Gracias...

Tía: -Alba, ¿Qué tal? Estás...

Alba: -Ya sé, tía, estoy delgadísima, tengo color de ciudad y necesito unos días en casa con mamá. ¿Dónde están todos? ¿Y la abuela? ¿No hay fiesta?

Tía: -La abuela está en el patio. El resto está en el bar, ya sabes, la hora del aperitivo.

Alba: -¿Me llamáis para comer? Estoy con la abuela.

 

Las tías y la madre tienen mucho trabajo con la comida de la fiesta; hay un menú especial. Alba pasa por el comedor. Hay unos muebles nuevos, un armario más grande, una lámpara mas moderna... Pero la vieja mesa oval de las comidas familiares y la horrible fotografía del abuelo producen la agradable sensación de que todo está como siempre.

En el patio, entre geranios rojos y hortensias azules, bajo el sol de septiembre, la abuela Anastasia cose.

 

Alba: -¡Hola, abuela! ¿Cómo estás? Quiero decirte una cosa.

Abuela: -Que te vas, ¿no?

Alba: -Siempre lees mis pensamientos.

Abuela: -Mira, tengo una cosa para ti.

Alba: -¿Y qué es? (La abuela le da un objeto brillante) ¿Tu moneda? Pero abuela...

Madre: -¡A comer! Ya están todos aquí.

Abuela: -¡Ya vamos! Alba, toma la moneda, da buena suerte. Y tú puedes necesitarla en América.

Alba: -Pero, ¿cómo sabes que me voy a América? No es posible...

Abuela: -Con casi 100 años, una persona es como una enciclopedia del pasado, del presente... y del futuro. Vamos, hija, vamos a comer.

 

4. La Diada

Barcelona. Martes, 11 de septiembre

 

Alba llega al aeropuerto de Barcelona a las nueve de la mañana. Sólo lleva un bolso grande y una cámara fotográfica. A las 12 empieza oficialmente la fiesta nacional de Cataluña, La Diada. En el aeropuerto llama por teléfono a Marc:

Marc: -¿Digui’m? (Marc habla normalmente en catalán.)

Alba: -Marc, soy yo, Alba. Ya estoy aquí.

Marc: -¡Ah! Perfecto... ¿Y dónde estás?

Alba: -Estoy en el aeropuerto. ¿Dónde nos vemos?

Marc: -Pues mira, si quieres, en el Café de la Ópera, a las diez y media. Es mi local favorito y, además, está muy cerca del puerto.

Alba: -¡Vale!... A las diez y media estoy allí.

Marc: -Yo espero dentro, ¿vale?

Alba: -Vale. ¡Hasta ahora!

 

Toma el autobús en el aeropuerto y en 40 minutos está en la Plaza de Cataluña, en el corazón de la ciudad. Tiene tiempo y quiere ver el mar. Baja por las Ramblas, la arteria que une el Mediterráneo con Barcelona. Este paseo no es famoso por su arquitectura, sino por su gente que sube y baja continuamente día y noche: barceloneses y turistas, la clase alta y la clase baja... Esta combinación es el auténtico atractivo de la Rambla.

Hoy, como siempre, hay mucha gente y, como todos los días, también están a derecha e izquierda los puestos de flores, de pájaros, cafés y quioscos, artistas y pintores. Y en el suelo, como siempre, el mosaico del artista catalán Joan Miró. Después de un kilómetro y medio, está en el puerto, la puerta del Mediterráneo, ¡ese mar amado y maltratado por todos!...

“!Es un día fantástico!”, piensa Alba. A veces, con los gases de los automóviles en la ciudad hay bastante contaminación. Pero cuando hace viento, como hoy, Barcelona está brillante y clara.

 

Delante del Café de la Ópera, Alba ve a su ex-novio, que espera dentro con un café solo y un periódico sobre la mesa. Es horriblemente puntual.

 

Alba: -¡Hola, Marc! (Se dan dos besos.)

Marc: -Alba, ¿qué tal? Estás guapísima, como siempre.

Alba: -Gracias, tú también... y Barcelona también.

 

Como colegas y amigos tienen mucho de que hablar. Marc trabaja en “El Universo Catalán” y es un experto en temas políticos. Después de media hora, Marc mira el reloj:

Marc: -Bueno, Alba, tenemos poco tiempo, porque a las doce empieza la celebración.

Alba: -¿Y dónde es?, ¿y quién va?

Marc: -Mira, algunos grupos independentistas van por la tarde al “Cementerio de Las Moreras”, cerca de la Iglesia de Santa María del Mar.

Alba: -¡Ah, sí! La conozco: es muy bonita.

Marc: -Sí, pero mira... lo más popular, lo más interesante para nosotros es la “marcha” a la estatua de Rafael Casanova. Allí va mucha gente del mundo de la política y de la cultura y, bueno, toda clase de personas. Pero luego hablamos más sobre esto.

 

En la Ronda de San Pedro, delante de la estatua de Rafael Casanova, la gente escucha con atención las palabras de los políticos. Alba y Marc están en primera línea para grabar y hacer fotos. Algunos dejan flores delante de la estatua y luego se forman los “castellers”, torres humanas muy altas, de muchos pisos: los hombres más fuertes abajo y los más jóvenes y niños arriba. Al final se escucha música típica catalana. La fiesta termina en casa o en los restaurantes.

 

Marc: -¿Quieres comer algo especial? Vamos al restaurante “Siete Puertas”. Hacen una paella buenísima. Yo invito... por los viejos tiempos...

 

Después de comer y hablar de la vida, los dos amigos van a casa de Marc, en el Barrio de Gracia. A las cuatro de la tarde la calle está tranquila, sin gente y sin tráfico. Marc duerme la siesta en el sofá.

“!Qué casualidad!: El mismo día que los catalanes celebran La Diada, una derrota, en Chile, mi próximo destino, se recuerda otro momento histórico: el Golpe de Estado de 1973”, piensa Alba.

 

Entre libros de historia, propaganda radical catalanista, informaciones oficiales de la Generalitat y artículos de diferentes periódicos, Alba empieza a reconstruir el difícil puzzle catalán para escribir su artículo. No es fácil. No puede concentrarse.

 

América espera.

 

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